La herencia

Podíamos ver espíritus y estaba tratando de convencer a los ancestros muertos de una amiga para que le heredaran sus cosas. Mi amiga (a quien no conozco en la vida real) y yo estábamos en la casa de unas personas millonarias que nos trataban muy mal. Yo estaba ahí por simple caridad y ella estaba ahí porque antes había pertenecido a una familia muy adinerada, pero quien daba el dinero en su familia había muerto y ahora no tenía dónde vivir. Las personas de esta familia la habían dejado quedarse ahí siempre y cuando les diera parte de lo que heredara.
El problema era que nadie sabía si la niña realmente iba a heredar algo, aparentemente el testamento se creaba después de que la persona muriera, es decir, desde el más allá. Sin embargo, no había nada que pudiera hacer ahora para convencer a su familiar muerto de heredarle nada.
En la familia que nos acogía habían dos niños muy crueles que se burlaban de mí por estar ahí sin razón y torturaban mentalmente a mi amiga diciéndole que lo más probable era que no le heredaran nada, y que cuando se supiera su familia la sacaría a la calle. Mi amiga lloraba mucho cuando oía esas cosas, porque de hecho ella también creía que no había heredado nada y solo mentía para que la dejaran quedarse en la casa. Yo le dije que había descubierto la manera de hablar con los muertos, que la señora de la casa me había dejado entrar precisamente porque pensaba que esa habilidad podía servirle en algún momento. Le dije que si me llevaba al lugar donde había muerto su familiar yo podía verlo y hablar con él para convencerlo de dejarle la herencia.
La niña me llevó a una especie de vecindad, todo estaba oscuro y abandonado, la luz que llegaba era de un color verde azulado y ciertas partes del edificio estaban pintadas de negro.
Tenía una linterna, con la cual apunté hacia un balcón que la niña me señaló. La luz reveló las caras de varias criaturas espeluznantes, tenían ojos y algo de piel pero eran esencialmente esqueletos, me recuerdan bastante a los dibujos de las víctimas de la bomba de Hiroshima. La visión de esas criaturas me aterraba y estaba temblando cuando comencé a hablarles a gritos, no recuerdo nada de nuestra conversación pero recuerdo que tuve que discutir y negociar bastante, así que supongo que era cierto que inicialmente no le habían dejado nada a mi amiga. Casi al final mi linterna comenzó a fallar, y cuando lo hacía yo dejaba de ver a los ancestros de mi amiga, así que fue un sueño muy estresante. Finalmente conseguí que prometieran dejarle algo a la niña y la escena cambió al interior de la mansión del principio, donde estábamos mi amiga y yo frente a un carrito dorado lleno de joyas. Yo le recomendaba que agarre las más valiosas. Ahora ella estaba muy bien vestida y su cabello estaba rizado como el de las otras niñas de la familia.

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