Clases de natación y ataque de lechuza
Mi universidad requería que tomara una asignatura libre relacionada al deporte, así que elegí natación, a pesar de no saber nadar.
Al llegar noté que todos eran nadadores profesionales muy habilidosos y no entiendo cómo había sido puesta entre ellos pero no lo cuestioné en el momento.
En realidad parecía simplemente un muy largo baño de piscina, no había nadie dando instrucciones ni moderando nada, más que nada era lanzada por mis compañeros de piscina en piscina (porque habían muchas, de distinta profundidad) y jugábamos con pequeños barcos que habían hecho para poner en el agua. En cierto punto a uno de ellos se le rompió su barco, y según recuerdo yo no tuve nada que ver con ello.
Esta parte del sueño estuvo en inglés por algún motivo.
Llegaron mis padres a buscarme y el director de la academia (que yo no sabía que existía hasta ese momento) dijo que yo había roto por accidente el barco de alguien y habría que pagarlo. No recuerdo la suma que pedían, pero me parecía muy ridículo para el tamaño del barco que se había roto, eso sin mencionar que yo consideraba que no tuve nada que ver con que se rompiera.
Saqué mi billetera, donde habían un par de billetes de $200 y $100, y me los comencé a comer mientras el director hablaba.
Finalmente le dije que ese día no llevábamos dinero, así que lo pagaríamos al día siguiente. Cuando salimos le dije a mi padre que obviamente no pagaríamos nada y simplemente dejaría de ir a la academia.
Al salir, mientras buscábamos la camioneta, un animal me atacó. Cayó sobre mi cabeza y se esforzaba en atacar mi cara mientras gritaba. Yo creía que era un zorro, pero pronto noté que volaba y pregunté en confusion si se suponía que pudiera volar, a lo que mi padre contestó con convicción que sí. Agarré al animal y me preparé para que me mordiera, y me dolió, pero no tanto como esperaba, lo cual me extrañó mucho. Lo sostuve con fuerza mientras forcejeaba y se lo di a mi padre, y solo entonces pude notar que se trataba de una lechuza, así que me desesperé y le grité a mi padre que la dejara ir.
Mi padre la soltó y salió volando con dificultad hacia la rama de un árbol cercano, donde pude observar que le había roto un ala al agarrarla y me sentí muy mal.
A pesar de ello nos subimos a la camioneta y nos fuimos.
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