El cuadro

Mi madre vino y me dijo que alguien le había comentado que el cuadro que yo había llevado de una mujer desnuda seduciendo a un sátiro tenía un significado satanista y estaba maldito. Yo le dije que no lo sabía, pero que podía deshacerme de él.
Una amiga (que no conozco en la vida real) me dijo que quería ver de cerca el cuadro y que quería ver si era cierto aquello de la maldición. Tocó el cuadro y se metió en él, siendo ella la mujer. El sátiro la rodeó y se molestó muchísimo, estaba resoplando y temblando de ira, hasta que le dio un golpe tan fuerte que la sacó volando y le rompió una parte de la cabeza, le salía sangre del oido. Asumí que estaba muerta, pero seguía moviéndose e incluso se reía un poco. Alguien me dijo que esa risa era en realidad por el daño cerebral que había sufrido. Alguien insinuó que era mi culpa, pero yo me defendí diciendo que yo solo había llevado el cuadro, nunca había ni siquiera pensado en la maldición y yo no le había dicho que se metiera al cuadro.

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