Los búhos

Estaba mirando que en el cielo habían más lechuzas de lo normal, pero aún no podía verlas.
Me habían dicho que había un lugar de la ciudad en la que había muchas lechuzas y búhos, así que fui. Era un lugar parecido a un parque pero tenía muros en algunas partes, así que no era público del todo. Al llegar voló sobre mí una lechuza y aterrizó detrás de un muro. La seguí y estaba en el suelo moviendo y al verme se puso a la defensiva. Intenté acercarme y noté que era muy grande como para ser una lechuza, porque se había transformado en un búho real, muy grande. Voló hacia un árbol cuando estaba muy cerca de él y seguía mirándome, y yo quería subir a buscarlo. En el suelo había una cosa extraña de muchos colores con cabeza de búho pero cuerpo de peluche, su cuerpo estaba seccionado y todas las partes rotaban de la misma forma en que lo hacen las cabezas de los búhos. Me parecía una criatura muy curiosa y pregunté a una señora qué clase de animal era, y al principio me lo dijo pero luego dijo que era sólo una atracción.
El lugar era muy grande y se expandía mucho más detrás de los muros.
Seguí caminando y encontré un portón que llevaba hacia una zona destruida e inundada. El agua inundaba incluso afuera del portón, donde yo estaba, y en el agua flotaban desperdicios y animales. Un niño (o niña) llegó flotando desde detrás del portón y en seguida supe que estaba muy hambriento y enfermo, su aspecto me recordaba a los pacientes terminales de rabia. No caminaba, se arrastraba en el agua con facilidad aún si está no tenía ninguna profundidad y parecía determinado a llegar a mí y comerme. Intenté alejarlo de mí pero estaba fuera de sí y no conseguía huir de él. Una persona finalmente me ayudó a retenerlo y el niño se calmó, dejando ver que en realidad era muy tímido y tranquilo, se le veía avergonzado. La persona se lo llevó al interior de un lugar que parecía un kinder por la decoración pero un consultorio por el color blanco de las paredes y algunos instrumentos. Habían más niños allá.
La persona me dijo que podía quedarme y así lo hice. Saqué algunos colores y comencé a dibujar. Varios niños iban y venían, ocasionalmente hablaban conmigo. Aparentemente yo también era una niña.
No me llevaba muy bien con ellos, estuve jugando con ellos a las actividades que la encargada ponía y gradualmente se volvieron más y más en mi contra hasta que decidí dejar de jugar. Fui por mis colores que había dejado en un sofá y los metí en una mochila que estaba rebosando de cosas. Salí y regresé al portón que daba hacia la zona inundada, de dónde volví a ver salir al niño. no

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