Drogas

Una persona me dijo que las drogas no eran en realidad tan malas como me lo querían hacer creer, incluso llegó a convencerme tanto de que la cocaína era beneficiosa que decidí que la probaría. Salí de mi casa acompañada de tres personas, una de las cuales sabía dónde conseguir cualquier droga. Entró a una especie de enorme sastrería, donde habían muchas mesas llenas de personas vestidas de azul haciendo algo. Eran casi puros hombres.
Mi acompañante fue hacia donde estaban las pocas mujeres y les encargó algo, luego salimos del lugar.
Al salir nos encontramos con un señor calvo que comenzó a hablarnos de todos los problemas que el consumo de cocaína me causaría. También le dijo a mi compañero que él estaba llevando un estilo de vida muy malo, pues no hacía ejercicio ni tomaba suficiente agua. El regaño se extendió implícitamente a mí.
Le dije al señor que nunca en mi vida probaría ninguna droga pero en mi mente pasó "lo voy a hacer de todas formas".

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