El juego
Estaba andando en una calle de noche junto con mi familia (que no era mi familia) cuando comencé a escuchar unos voladores y al mirar arriba ví un montón de pequeños voladores verdes y una persona dijo con un micrófono que el juego empezaría para quienes quisieran en unos minutos. Yo me emocioné muchísimo y comencé a buscar al muñeco gigante que señalaba el lugar donde iniciaba el juego. En seguida ví un muñeco parecido a un santo gigante que flotaba en el cielo justo encima de un pequeño campo. Mi familia subió a un ascensor y pasó por unas ventanas para acceder a ese campo y se sorprendieron mucho cuando me vieron ahí, al parecer no querían que yo me uniera tambien. En seguida notamos que el muñeco, convertido en un hombre, era muy hostil y planeaba matarnos a todos. Estábamos encerrados en un cuarto donde todo parecía de piedra, incluso las cortinas, a pesar de que ondeaban como si fueran ligeras, la luz era amarilla y habían muchos candelabros. El hombre estaba persiguiendo a todos y todos creíamos que era para matarnos pero a mí me alcanzó y me sostuvo en el aire varias veces sin hacerme nada, aunque quizás solo estaba esperando. Mi familia quiso salir de ahí pero notamos que los ascensores estaban averiados. Tenía al parecer dos tíos, una tía china y un tío que no recuerdo muy bien. Mi tía la china salió a ver si había manera de bajar pero no encontró nada y solo se metió en problemas porque algo la estaba haciendo saltar hacia el vacío. Su pareja salió a ver qué pasaba y ella no estaba en ningún lado. Algo mató al hombre justo ahí y la mujer murió aplastada por una maquinaria del ascensor.
No logramos salir del cuarto en ningún momento pero de repente aparecimos en otras ubicaciones. Era como si el mundo entero se hubiera transformado en la zona de juego. Ahora todos estaban desesperados por el miedo a morir. De eso se trataba el juego y nadie lo sabía cuando entraron.
Llegamos a un patio escolar muy grande, donde dos niñas y yo íbamos a dar un espectáculo (yo también era una niña pequeña). Había un armazón muy grande con unas cosas colgando, el chiste era balancearse en unas barras (el juego era similar a un juego de parque de niños). Comenzamos a balancearnos y cuando llegué al otro extremo del juego las otras niñas ya no estaban. Todos estaban en shock, nadie sabía qué había pasado. Entonces el suelo se convirtió en agua y salió del suelo una criatura gigante similar a una piraña que saltó y trato de comerse a alguien. Entendimos todos entonces que así había matado a las otras dos niñas, tan rápido que nadie se había dado cuenta. Comencé a hiperventilar y mi corazón latía muy rápido. Aún seguía colgada de las barras y la cosa seguía saltando tratando de atrapar a las personas. Me solté y caí al agua, que tenía mucho oleaje y me alejé tan rápido como pude.
La escena cambio a mi hermanita (porque tenía una en el sueño) que estaba sentada frente a una niña japonesa con una expresión muy rara. De repente la niña japonesa cambiaba y se volvía rubia y de ojos azules como mi hermanita. Mi hermana decía que se veía muy bonita así y la niña japonesa comenzaba a convulsionar para luego lanzarse le encima a mi hermanita. Pero mi hermana logró escapar y vino a decir que su amiga la había atacado.
Fuimos a casa de mi abuelita, y estaba lloviendo. Mi abuela vivía en un lugar muy pequeño, era como un puesto de alguna plaza. Se cerraba con una cortina de metal y eso me hacía sentir segura, aunque sabía que en ese mundo los monstruos no entraban por ningún lado, sino que podían formarse en cualquier lado. Me senté en el sofá y me sentí mucho mejor, porque estaba mucho muy caliente. Comencé a hablar con mi abuelita y ella abrió una puertecita, a través de la cual ví a un hombre de traje salir de su casa. No me parecía normal, nadie estaba trabajando en estas condiciones, ese hombre era falso y nos iba a hacer daño. Le dije a mi abuela "no me siento cómoda con la puerta abierta" y ella cerró la reja, pero seguía podiendo ver hacia fuera.
Mi abuela me habló de la fé y yo le dije que Dios no estaba en ningún lado. Ella me dijo que a Dios no le gustabamos.
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