Los Zombies

Estaba en mi casa, en el cuarto donde duermo con mi hermana, el cuarto de en medio. Un cuarto sin ventanas, con un techo de unos 4 metros, con puertas de madera enormes que dan hacia el cuarto de mi madre, esas puertas no se pueden cerrar. Al otro lado hay una puerta de madera más pequeña que da hacia el comedor, el cual a su vez da a la sala, donde está la puerta de cristal que es la principal entrada de mi casa y tiene una reja protectora de metal. Mi casa tiene dos puertas de entrada, una que da al cuarto de mi madre y otra que da a la sala. Como ambas puertas son de cristal ninguna horda de zombies encontraría difícil romperla y entrar a la casa.
Como decía, estaba en el cuarto de en medio, en mi hamaca, meciéndome. Los medios de comunicación habían estado hablando de una epidemia que se expandía muy rápido y hoy llegaría a Mérida. Hablaban como si la epidemia fuera un huracán que se desplaza a voluntad y recorre todo el mundo. Yo, con mi gran "experiencia" en el tema de los zombies (la cual viene únicamente de mis muchos sueños sobre ellos) supe inmediatamente que la epidemia era en realidad una enorme horda de zombies. Aún habiendo escuchado sobre la llegada de los zombies desde hacía mucho tiempo, no me importó y me quedé en el inseguro cuarto de en medio, meciéndome en mi hamaca. Mi madre estaba en el cuarto de al lado y mi padre estaba afuera, esperando algo. Creo que mi padre estaba esperando ver algo. Yo salí un rato y vi que todo estaba lleno de una neblina, la cual ahora mismo me parece que era roja.
Después de mucho tiempo de no hacer absolutamente nada en mi cuarto me di cuenta de que eso era real y en cualquier momento los zombies en verdad estarían allá afuera, tratado de entrar a mi casa. Me puse a cerrar todas las puertas que podía, cerré como pude las dos enormes puertas que daban al cuarto de mi madre y al salir del cuarto de en medio cerré también la puerta que daba al comedor. Mi padre dijo algo y entró rápidamente de la calle, cerró la puerta y se metió con mi madre al cuarto que acababa de cerrar, el cual era obviamente muy inseguro.
Yo no pensé en nada más que correr al cuarto de arriba. Agarré a mi hermana y subí corriendo al cuarto, mientras subía pensaba si mis padres estarían bien y si debía detenerme a llevarme toda la comida de la casa arriba. Entré y cerré la puerta. Para mi sorpresa, un montón de gente estaba adentro, haciendo mucho ruido. Yo sabía que lo peor que se podía hacer en esa situación era ruido así que comencé a callarlos a todos pero simplemente no se callaban. Me pregunté si los zombies ya estarían en mi calle, o peor, entrando a mi casa y si sería prudente salir y meterme en cualquier otro lugar.
Entonces noté que era un sueño. Inmediatamente hice a todos desaparecer y me quedé sola en el cuarto, sin mover un dedo apagué todas las luces, puse el ropero contra la puerta, traje toda la comida que pude al cuarto de arriba, toda la que cabía y muchas cubetas de agua. Puse madera en las ventanas, me quité la ropa y me tiré bajo la cama. Mi plan era quedarme así todo el tiempo posible, sin hacer el más mínimo sonido, sin ropa para no sudar y deshidratarme, tirada sin moverme para no quemar calorías. Si estaba bajo la cama nadie me vería incluso si lograban ver a través de la ventana, de alguna forma. Tirada ahí comencé a preguntarme dónde iría al baño, qué haría cuando el agua se acabara, cuánta comida necesitaba al día para no morir y cuánto tiempo duraría en ese estado. Al ver que me faltaba saber muchas cosas, decidí despertar.

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