Olvido estudiar y matan al maestro
Estaba en una escuela que era totalmente blanca, enorme, con muchos salones, corredores, baños y comedores, tan grande que parecía un pueblo diminuto. Estábamos en época de exámenes, justo como en la vida real, y yo no había estudiado absolutamente nada. Estaba muy ocupada dando vueltas por toda la escuela, no recuerdo muy bien cómo lo hacía, pero al parecer había encontrado la manera de teletransportarme por medio de las ventanas. Estuve un buen rato haciendo eso, muy divertida, hasta que una persona me informó que el examen ya había acabado y sólo yo no había presentado. Fui a intentar arreglar la situación y me dieron la oportunidad de presentarlo en ese mismo momento, yo aún no había estudiado nada, así que en el pequeño tiempo entre el que me acomodaba en la silla, la persona sacaba mi examen y me lo traía, yo hice, como siempre lo hago en la vida real, un último y desesperado esfuerzo por memorizar frases sueltas y palabras clave. Para mi mala suerte, mi memoria no era tan brillante en el sueño como lo es en la vida real y no podía memorizar prácticamente nada, pero recuerdo una que otra cosa: intentaba memorizar un esquema que trataba sobre los dos tranvías más importantes del Siglo XIV, uno de los cuales se encontraba en Bulgaria y cuyo nombre tenía seguramente una "W" en alguna parte, el otro me parece que estaba en Italia, pero no lo recuerdo bien. No pude memorizar ninguno de los dos, pero en un pequeño instante de lucidez traté de hacerlo porque quería investigar sobre ello en cuanto me despertara, pensé esto sin detenerme a pensar de que los tranvías no existían en el Siglo XIV.
Durante el examen no podía concentrarme, pues estaba pensando en mi maestro, el cual había visto apenas ayer y que hoy estaba más que muerto. En una escena anterior a la del examen yo había visitado lo que parecía una casa junto al bosque. Aparecí justo en el patio trasero de mi maestro de redacción, el cual era en realidad la entrada a un profundo y bastante aterrador pedazo de bosque. Creo recordar a un par de criaturas que se veían bastante salvajes haciendo ruido dentro del bosque, pero mi maestro se adentró despreocupadamente en su interior poco después de saludarme y tener una corta plática conmigo. Yo me fui y al día siguiente (en el sueño) me enteré de que el maestro había sido destrozado por unas criaturas, su cara había sido partida a la mitad y su cuerpo era una maraña de jirones de carne. Su esposa (a la cual no conozco en la vida real) me lo contaba con toda la calma del mundo e incluso algo de diversión en su voz, lo cual me pareció perturbador sólo hasta que estuve a punto de despertar.
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