Guerrilla

Acaba de llegar a mi casa de la escuela (la cual, por cierto, no era mi escuela real y había tenido que presentar un examen), así que subí a mi cuarto a cambiarme. El ambiente estaba extraño, era como si hubiera mucho humo en todas partes y como si algo pudiera hacerme daño en cualquier momento. Al subir vi que mi cuarto era más grande de lo que es en la vida real, y desde la ventana vi que algo estaba pasando en el patio de al lado. Había mucho humo y ocasionalmente se oían explosiones. Al oir explosiones instintivamente me tiré al suelo. Estaba en el suelo pensando si debía bajar a resguardarme en algún lugar o si era mejor idea salvar algunas cosas importantes y huir de la casa. Recuerdo que tenía miedo de que los cristales de la puerta que da a la azotea estallaran, así que me escondí detrás de una pared. Acabé bajando y le dije a mi madre que creía que algo andaba mal y ella me dijo que lo que había visto eran voladores. Subí y miré más atentamente el humo, no parecía que fuera causado por voladores. Aunque nunca quedó claro si eran voladores o explosiones, yo agarré algunas cosas y me subí al auto, seguida por mi familia. Mientras esperaba a que mi padre llegara para manejar, mi casa (y toda la cuadra en realidad) cambió. Ahora ninguna tenía techo y por dentro parecían un monte bastante deforestado. Todo se veía decolorado y un poco oscuro, como si estuviera nublado. En el interior de mi casa y en la del vecino alcancé a ver dos árboles muy extraños, no tenían hojas ni flores, sino zapatos colgando de la punta de todas sus ramas, zapatos de un solo color pero de diferentes estilos. En el momento me pareció algo extraño pero no lo cuestioné.
Dejé de prestarle atención a los árboles y me fijé en una torre cercana a mi casa, en la cual había un cuervo. Al lado de mi auto pasó una mujer morena, despeinada, sucia y muy mal vestida. Traía en su brazo a un gran zopilote y estaba hablando con él, y aunque no le contestaba, el zopilote parecía entenderle. La mujer gritó algo que no recuerdo y desde la torre bajó el cuervo y se paró en su hombro. Igualmente, el cuervo parecía entenderla.
Mientras la mujer se iba yo la observaba muy asombrada. Lo último que recuerdo es haber pensando que la mujer seguramente era una bruja.

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