Orejas

Estaba en la primaria, iba a una escuela que no conozco y estaba llena de carteles por todos lados, pero no recuerdo qué decían.
En algún momento alguien me dijo (o leí en algún lado) que existía una manera de invocar a un fauno para que me ayudara, y era arrancándole las orejas a unas cuantas personas y haciendo un collar con ellas para luego invocar al fauno y entregárselas como ofrenda. Yo no vi nada inusual en el procedimiento, sonaba muy lógico en el momento. Me subí a un tren y comencé a pensar en qué persona sería más fácil de convencer de darme sus orejas.
Le comenté mis intenciones a algunas personas y todos me decían que estaba loca y que no debía ni siquiera pensar en hacerlo, pero yo creía que exageraban. Finalmente agarré a un niño y le arranqué las orejas con mis propias manos, las metí en una bolsa y me fui a mi casa.
Cuando llegué a mi casa me di cuenta de que la situación era extraña y que realmente yo no quería tener que tratar con el fauno porque me daba algo de miedo, pero ya era muy tarde para pensar en eso porque el fauno ya había comenzado a aparecer en la sala de mi casa. Agarré las orejas y corrí al fondo de la casa.
No recuerdo que pasó después.

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