El concierto y la luna gigante
Yo era una especie de cantante, era mi primera presentación en frente de tanta gente y estaba nerviosa. Se suponía que, por algún motivo, cantara canciones de Justin Bieber. Yo supongo que era para satisfacer a la audiencia que se componía mayormente de adolescentes, pero el problema era que yo no me sabía (ni me sé en la vida real) ninguna canción de Justin Bieber, más aún, ni siquiera conozco muy bien su música, así que era imposible que me aprendiera la canción en los escasos minutos que faltaban para mi presentación. Me estaba estrujando el cerebro tratando de recordar algún fragmento de una canción de Justin Bieber que me supiera, pero era inútil, no me sabía ninguna. Entonces brilló en mi cabeza una idea. Recordé una canción de navidad de Mariah Carey que una vez Justin Bieber había cantado con ella, eso podría servirme de no ser porque estábamos en pleno mes de Junio y no tendría ningún sentido salir a cantar canciones de navidad. Habiendo entrado en pánico oficialmente, llegó mi hora de salir a cantar. Ya en el escenario traté de tranquilizarle y mandé la idea de cantar algo de Justin Bieber muy lejos, en cambio comencé a cantar "Buy the stars" de Marina and the diamonds. El cover me salió muy bien, mejor incluso de lo que me sale cuando canto sola, pero Marina era una desconocida para todos. Comenzó a llover bastante fuerte antes de que terminara la canción (la cual, por cierto, estaba cantando acapella) y todos empezaron a irse. Al cabo de dos minutos ya no quedaba nadie. El staff parecía al mismo tiempo apenado y molesto conmigo, pero yo sólo les ignoré. Algunas personas que conozco en la vida real aparecieron mientras me retiraba.
Procedí a irme sola hacia mi casa y pasé por unos callejones oscuros que me resultan muy familiares, pues ya los he visto en otros sueños, pero que en la vida real nunca he visto. Al principio estaba acompañada por la gente que se retiraba del concierto, pero pronto comenzaron a tomar cada quien su camino y me fui quedando sola. Entonces me encontré con un niño que aparentemente conocía (y que no conozco en la vida real) y como estaba a punto de quedarme totalmente sola (y siendo sincera, me daba miedo), le pedí que me acompañara hasta mi casa y él accedió sin ningún problema. Conforme avanzaba hacia mi casa me di cuenta de que tenía mucho miedo de algo, aunque no sabía de qué. Era como si en cualquier momento algo malo fuera a pasarnos. El chico me dijo que acortáramos el camino metiéndonos en los terrenos de una iglesia muy extraña, grande, con amplios jardines y de estructura moderna, era una religión aparentemente nueva. Era tan grande que por un momento me perdí, pero mi amigo encontró una forma de salir. Habíamos enojado a la gente de la iglesia y creo recordar que iban tras nosotros. Pasamos por más cosas antes de siquiera estar cerca de mi casa, pero ya se me olvidó.
Al entrar a mi casa me di cuenta de que estaba vacía (y de que daba mucho miedo). Todas las luces estaban prendidas, pero daban luz naranja, a pesar de que se suponía que dieran luz blanca. Además, aún estando prendido todo, daba la impresión de que todo seguía estando oscuro. Tanto mi amigo como yo estábamos aterrados. Oía sonidos en las habitaciones y sabía que algo andaba mal. Le pedí a mi amigo que se quedara y el me dijo que de todas formas no creía ser capaz de irse aunque quisiera. Me dijo que tomaría una ducha y yo me alteré mucho porque eso significaría que se metiera en el baño y cerrara la puerta, haciéndome sentir sola. Además tenía la impresión de que encerrarse en un baño casi oscuro lo mataría. Él seguía con miedo, como yo, así que cuando le dije que dejara la puerta abierta el accedió con la condición de que no me volteara en ningún momento. Él se metió en el baño y corrió la cortina, pero yo la descorrí de nuevo porque me parecía que cerrar la cortina era igual que cerrar la puerta. Él entendió y dejó la cortina descorrida. Me senté en el borde de la puerta, de espaldas al baño. Progresivamente el baño fue poniéndose más oscuro, tanto que aun si me volteara no sería capaz de vez más que la silueta borrosa de mi amigo. Estar de espaldas a él me daba mucho miedo, como si la oscuridad lo pudiera trasformar en un monstruo, pero él seguía hablando conmigo de vez en cuando para confirmar que no le había pasado nada. Finalmente terminó de bañarse y en ese momento llegaron mis padres. Yo y él salimos corriendo, queríamos salir de la casa antes de que cerraran la puerta. Lo primero que vi fue que la luna tenía un tamaño descomunalmente grande. Estaba gris y gigantesca, muy brillante, uno podía ver todas sus manchas sin ningún problema. En cuanto vi eso salí corriendo y me paré sobre el auto de mi padre para verla mejor. Entonces me di cuenta de que habían tres lunas, la luna gigante, una más pequeña y una igual de gigante que la primera pero casi transparente, como si fuera el fantasma de la luna. Eso era muy extraño pero en el momento no lo cuestioné. Me di cuenta de que la luna menguaba hasta quedar de un tamaño bastante normal, ya no era gris, sino ligeramente amarilla, además, había una sola luna. Pero rápidamente volvía a crecer y con ella regresaban las otras dos lunas. No es la primera vez que sueño con lunas gigantes o duplicadas.
Estaba tan absorta en el espectáculo que no me di cuenta de que un policía pasaba en una camioneta justo al lado de mí y me lanzaba algo para llamar mi atención mientras me decía que me bajara de ahí porque era peligroso.
Poco después me enteré de que esa noche alguien había muerto, víctima de una persona que había modificado una linterna para guardar adentro una pistola. Yo me imaginé que la pistola disparaba al encender la linterna, pero en realidad la pistola se encontraba escondida donde deberían ir las baterías.
Comentarios
Publicar un comentario