Aristócratas y muñecas

Me recuerdo corriendo a través de un estacionamiento casi vacío por la tarde, o por la mañana, no lo tengo muy claro. Estaba en el centro, pero no era el centro de mi ciudad, era algo diferente, tenía grandes edificios de piedra gris, de los cuales recuerdo claramente unos enormes pilares. Corría por las calles de una forma rara, muy rápido, sin peso, casi a saltos y sin tocar el suelo. Pasé acortando el camino por una escuela, no quería mirar atrás después de pasar por ahí porque temía que alguna maestra me estuviera persiguiendo al notar algo raro en mí, porque aparentemente yo tenía un gran secreto.
Recuerdo también mi casa por la noche, muchas luces, algunas personas y un auto pasando frente a mí, creo que es entonces cuando veo algunas muñecas muy raras y me meto mucho en su mundo por unos momentos, como si también fuera una muñeca. Entonces la escena cambia y veo a una familia de aristócratas que estaban hablando muy mal de los pobres [cuando desperté aún recordaba muy bien lo que dijeron, pero ya lo olvidé]. Cuando una de los aristocratas terminaba de hablar la habitación comenzaba a moverse muy raro y finalmente se rompía. Yo era al mismo tiempo omnipresente y una de las personas cayendo. Noté que el lugar donde estaba era en realidad un edificio enorme que se conformaba de muchos pisos con una estética muy diferente. No me quedó claro si le pertenecía exclusivamente a los aristócratas o si era un edificio de apartamentos normal. Veía a todos caer muy lento y buscaba en las habitaciones algo de lo que pudieran agarrarse las personas para salvarse, trataba de buscar algo que pudiera salvarlos, pero era obvio que no había nada. Comprendí que todos morirían y me entristeció mucho.
La escena vuelve a cambiar. Ha ocurrido alguna catástrofe, pero ha sido rara porque mientras que algunos lugares lo resienten, otros están como siempre. Me metí a una pequeña casa, al final de la cual había una casa de muñecas (tomen esto de la forma más literal posible). Me metí buscando a una muñeca que había conocido hace poco y que deseaba que estuviera bien. Tenía el cabello rojo y corto, vestía de naranja. La encontré a punto de morir y me sentí muy triste. Avisé su muerte en internet y unas cuantas personas pasaron a dejarle flores y otras ofrendas de lo más inusuales.
Desperté sintiéndome muy triste.

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