El asesino

Un hombre que me daba mucho miedo me llevó a mí y a un montón de niños a una especie de teatro al aire libre. No sé por qué le tenía tanto miedo, quizás era su forma de hablar y de moverse que me recordaba a un asesino serial. Nos puso a ver una obra interpretada por niños que parecían igualmente aterrados y que intentaban darnos pistas de algo. El hombre nos dio unas hojas a todos y nos pidió que contestaramos las preguntas que se nos hacían en ellas. Tenía mucho miedo porque sabía que si fallaba alguna pregunta me mataría, como si lo hubiera visto pasar antes. Las preguntas eran sobre cosas muy triviales de la vida e incluso sobre mi opinión acerca de algunos artistas u obras de arte. En esas no sabía qué responder porque aunque me pidiera mi opinión yo sabía que lo que en realidad quería era que yo adivinara la suya. Comencé a hablar con él y hacer bromas que eventualmente lo conducirían a hablarme un poco sobre su opinión acerca de los artistas y obras. Me daba mucho miedo hablar con él porque pensaba que si decía algo que no le gustaba acabaría matándome más rápido, pero tenía que hacerlo porque estaba justo al lado de él y quizás pensaría que soy descortés si no le hablaba, además de que era mi mejor oportunidad de sobrevivir. Le dije que me desagradaba mucho Yoko Ono y él pareció estar de acuerdo, así que lo escribí. No recuerdo qué más escribí. Cuando se lo entregué él estaba particularmente molesto conmigo y decía algo como que no podía creer lo mal que lo había hecho aún si había sido la única que había tenido la oportunidad de hablar con él. En ese punto yo ya estaba 100% segura de que me mataría, pero de alguna forma me escapé, y me parece recordar que solo unos cuantos pudieron escapar conmigo. Creo que sería bueno señalar que en este sueño era una niña de unos 8 o 9 años. Llegué a mi casa y comencé a llorar y quejarme con mis padres por haberme dejado ir a un lugar como ese. Aparentemente había sido un viaje escolar que había salido mal. Un maestro mío pasó por ahí en ese momento y yo lo perseguí pidiéndole que nunca volvieran a aceptar una invitación a ese teatro, porque el director era un asesino de niños.

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