Me vuelvo animadora
Estaba en una escuela, en ocasiones parecida a mi secundaria, en otras a una casa. Recuerdo un patio lleno de plantas y flores, también unos cuantos perros.
En el sueño estaba mi maestra de inglés de la secundaria, juzgando a un montón de niñas que habían audicionado para formar parte del equipo de animadoras de la escuela. No sé por qué me parecía a mí algo tan grande, si solo era un grupo escolar. Habían muchas niñas y creí que yo no tenía oportunidad ante ellas, pero la maestra parecía tenerme cierta preferencia por el simple hecho de que hablaba un inglés bastante fluido, aunque no entiendo cómo estaba relacionado eso con ser animadora. Un día dijo que me estaba considerando para el puesto de la jefa de animadoras, lo cual me emocionaba mucho. Ensayamos e hicimos muchas demostraciones, al parecer yo ya era integrante fija del equipo, pero las demás seguían a prueba. Me sentía muy mal cuando pasaba al lado de las niñas que estaban audicionado aún porque poco antes yo había estado entre ellas y me habían animado a hacerlo.
Finalmente la maestra llegó y dijo que yo sería oficialmente la líder de las animadoras. Cuando lo dijo caí en la cuenta de que yo no tenía ninguna de las aptitudes necesarias para ser la líder, es más, no tenía aptitudes para ser animadora. Es como si de repente hubiera despertado en el sueño.
Una mañana estaba yendo a la escuela y me encontré con un niño al que jamás en mi vida le he hablado en la vida real y le hablé como si fuéramos amigos de toda la vida. Le dije que iba a ser animadora y comenzó a reírse, yo también me reí y le dije que aunque lo odiaba ya no podía salirme porque había llegado demasiado lejos.
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