El Gran Hotel
Estaba en un hotel con mi hermana. Ambas acabábamos de llegar a ese lugar que se hacía llamar "El Gran Hotel" y tenía cientos de compartimientos y pequeñas casas en las que uno podía ir a dormir. En el hotel habían más niños y adolescentes que nada, parecía especialmente dedicado a ellos. Había una zona más barata en la que uno no obtenía el lujo de tener un cuarto propio, pero sí una litera que había que compartir con alguien más.
Cuando fui con el encargado del hotel a hacer unos trámites que no recuerdo, ví a través de su ventana una luna gigantesca, abarcaba casi todo el horizonte y estaba oscurecida en el centro, tenía al lado una luna de tamaño normal. Yo le pregunté por qué la luna era tan grande ahí y me dijo que no lo era. Entonces volví a mirar la luna y descubrí que se había transformado en un foco redondo. Le dije que me había equivocado.
Fuimos al dormitorio común y hablamos un poco con los demás.
Al día siguiente fuimos a una plaza en la que habían muchos puestos. Me dijeron que estaba en Corea, pero todos hablaban español. Fui a un puesto de helado y pedí uno, pero cuando intenté pagar me dijeron que no podía hacerlo con pesos mexicanos. Yo me avergoncé por no haberlo pensado antes y pregunté si había un lugar en el que pudiera ir a cambiarlo. La muchacha que atendía se compadeció de mí y me regaló el helado, incluso me dió unos cuantos billetes locales.
Salí y ví a mi hermana llegando con una bolsa y le dije que teníamos que ir a cambiar nuestro dinero y conseguir un trabajo. Ella me dijo que no nos teníamos que preocupar por eso y abrió su bolsa para mostrarme que estaba llena de billetes coreanos. Le pregunté si lo había robado y me dijo simplemente que no, nunca me explicó de dónde lo había sacado.
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